Cuestión de estilo

Entre recomendaciones heredadas, medallas y etiquetas bonitas, el mundo del vino se vuelve un laberinto. El problema no es la falta de información, sino el enfoque: tratamos de entender el vino al revés, de lo particular a lo general. La botella, la uva, la región y el productor importan, pero dicen poco si no entiendes qué tipo de vino tienes enfrente. Por ejemplo, un Cabernet Sauvignon de Napa no es sólo una etiqueta: es un tinto estructurado. Y dentro de ese estilo hay muchas alternativas. Lo mismo pasa con blancos frescos o tintos ligeros.

Lo que sigue es una guía rápida para ubicarte —y moverte— dentro de ellos.

Cabernet Sauvignon. Tinto complejo y estructurado

Perfil: Fruta negra, notas herbales y, casi siempre, un toque de crianza. Mucho cuerpo, alta intensidad, estructura firme y buena acidez.
Si te gusta, prueba: Carmenere o Touriga Nacional (Douro).

Merlot. Tinto intenso y robusto

Perfil: Fruta roja y negra, con notas herbales y frecuentes matices de crianza. Mucho cuerpo, alta intensidad, estructura media y acidez media.
Si te gusta, prueba: Malbec o Zinfandel.

Nebbiolo. Tinto estructurado y vertical.

Perfil: Aromas florales y de fruta roja, con notas resinosas de crianza y evolución. Mucho cuerpo, alta intensidad, estructura firme y acidez marcada.
Si te gusta, prueba: Xinomavro o Cabernet Franc.

Sangiovese. Tinto de cuerpo medio y vertical.

Perfil: Fruta roja, notas florales y herbales, con evolución hacia lo terroso. Cuerpo medio, intensidad media, estructura equilibrada y acidez marcada.
Si te gusta, prueba: Mencía (Bierzo) o Dolcetto.

Syrah. Tinto especiado y corpulento.

Perfil: Fruta negra, especias y notas herbales. Mucho cuerpo, alta intensidad, tanino medio y acidez media.
Si te gusta, prueba: Tempranillo o Monastrell.

Pinot Noir. Tinto ligero y vertical.

Perfil: Fruta roja, flores y, a veces, notas de crianza o evolución. Cuerpo ligero, intensidad media, tanino bajo y acidez viva.
Si te gusta, prueba: Corvina (Valpolicella) o Gamay (Beaujolais).

Chardonnay. Blanco complejo y cremoso

Perfil: Cítricos y fruta de hueso, con posibles notas cremosas y de crianza. Mucho cuerpo, intensidad media, estructura alta y acidez media.
Si te gusta, prueba: Viura (Rioja) o Albillo (Ribera del Duero).

Sauvignon Blanc. Blanco frutal y ligero

Perfil: Cítricos, fruta tropical y notas herbales. Ligero, muy aromático y con alta acidez.
Si te gusta, prueba: Albariño o Cortese (Gavi).

Riesling. Blanco complejo y vertical

Perfil: Flores y cítricos, con capacidad de desarrollar notas de evolución. Cuerpo medio, alta intensidad y acidez elevada.
Si te gusta, prueba: Chenin Blanc o Melon de Bourgogne (Muscadet).

Viognier. Blanco aromatico y envolvente

Perfil: Muy aromático, con notas florales y de fruta de hueso y tropical. Intensidad alta, textura envolvente y acidez baja.
Si te gusta, prueba: Muscat, Gewürztraminer o Torrontés.

*Nota importante (para no caer en dogmas)

Estas son generalizaciones útiles, no reglas infalibles. Cada uva tendrá particularidades únicas y además el estilo de un vino cambia según la región, el clima, la añada y las decisiones del productor. Un Cabernet Franc de Chinon puede ser más ligero que un Sangiovese de Montalcino. Un Chardonnay sin madera de Chablis puede parecer más cercano a un Riesling que a un Chardonnay de California.

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